miércoles, 17 de julio de 2019

MUÑECOS QUITAPESARES Y PSICOTERAPIA INFANTIL. 


Hace algún tiempo, los niños de Guatemala empezaron a hacer los muñequitos “quitapesares” para contarles sus penas o preocupaciones a cada uno de ellos antes de colocarlos debajo de la almohada a la hora de dormir. Creían que al despertar estarían menos preocupados pues los muñecos se habían llevado todas sus penas mientras dormían. Los “quitapesares” están hechos de pequeños trozos de madera, retazos de tela e hilo. 

En la noche le cuentan sus pesares y a través de los sueños, el muñeco les quita las penas y regresa a su caja una vez cumplida la tarea.

En Psicoterapia infantil, estos muñecos coadyuvan a que el niño descargue sus emociones y reestructure sus pensamientos, se puede manejar de la siguiente forma:

1. Hacer con el niño y los papás los muñecos en la sesión (con palitos de paleta, plumones, retazos de tela, etc). Puede iluminarlos y adornarlos incluso como superhéroes.
2. Hacerles una caja o bolsa para guardarlos.
3. En la sesión, mientras los están haciendo se le cuenta cómo es que funcionan, por ejemplo que en la noche puede susurrarle sus penas, preocupaciones, enojos, tristezas, etc. al muñeco quitapenas y lo guarde bajo la almohada, porque en sus sueños, mientras duerme, le va a ayudar con su pena (emoción)
4. Como es difícil saber cuando el niño le cuenta sus penas al muñeco, los padres deberán estar al pendiente y platicar o jugar con el niño para saber qué le pasa y ayudarlo a estructurar o a resignificar sus emociones en formas sanas.

Ramón Preocupón y los muñecos quitapenas



Ramón era un preocupón.
Le preocupaban muchas cosas…
Se preocupaba por los sombreros… y se preocupaba por los zapatos.
Ramón se preocupaba por las nubes, por la lluvia y por los pájaros enormes.
Su papá trataba de ayudarlo:
—No te preocupes, hijo —le decía—. Esas cosas sólo suceden en tu imaginación.
Su mamá también le tranquilizaba:
—No te angusties, mi amor —le decía—. No permitiremos que nada te suceda.
Pero aún así, Ramón seguía preocupado.
Lo peor era dormir fuera de casa.
Una noche tuvo que quedarse en la de su abuela, perno no podía conciliar el sueño.
Estaba demasiado preocupado. Aunque se sintió un poco tonto, se levantó a contárselo a su
abuela.
—No te apures, cariño —le dijo ella—. Cuando yo tenía tu edad, también me
preocupaba por todo. Tengo justo lo que necesitas.
Y fue por algo a su habitación.
—Estos muñecos se llaman “quitapesares” —le explicó—. Sólo tienes que contarles tus
preocupaciones y guardarlos debajo de la almohada. Mientras tú duermes, ellos se
preocuparán por ti. Ramón siguió las indicaciones de su abuela y durmió como un lirón.
A la mañana siguiente, Ramón regresó a su casa. Por la noche volvió a contar sus
pesares a los muñecos, y durmió como un tronco.
La noche siguiente, Ramón durmió muy bien, y la siguiente, también. 
Pero la cuarta noche, Ramón empezó a preocuparse nuevamente.
No podía dejar de pensar en los muñecos. Les había cargado todas sus
preocupaciones. No era justo.
Por la mañana, Ramón tuvo una idea. Se pasó todo el día trabajando en la mesa de la
cocina.
Era algo difícil y tuvo que repetirlo varias veces, hasta que al fin lo logró…
¡Muñecos quitapesares para sus muñecos “quitapesares”!
Esa noche TODO EL MUNDO durmió bien. Ramón y todos los muñecos.
Desde entonces, Ramón ya no es tan preocupón.
Tampoco sus amigos, pues Ramón hizo muñecos “quitapesares” para TODOS ellos.

Anthony Browe
Ramón Preocupón
México, Fondo de Cultura Económica, 2006







lunes, 15 de julio de 2019


TLP (Trastorno Límite de Personalidad)


         La palabra personalidad deriva de “persona”. Esta palabra se utilizaba en la Grecia Clásica para referirse a la máscara utilizada por los actores de teatro durante las representaciones. Con el tiempo este término pasó a describir las características aparentes de cada individuo, hasta llegar al concepto que define la Real Academia Española de la Lengua como “la diferencia individual que constituye una persona y la distingue de otra”. Es lo que nos permite relacionarnos con los demás y con nosotros mismos y con el entorno, influyen factores culturales, bioquímicos y mentales.

Un trastorno de personalidad es el que saca al individuo de la norma de sus patrones y ocasiona una ruptura con los demás, con el entorno y con la persona en si misma y según el DSM-V se ven involucradas las siguientes áreas: 
1. Cognición (es decir, maneras de percibirse e interpretarse a uno mismo, a otras personas y a los acontecimientos). 
2. Afectividad (es decir, amplitud, intensidad, labilidad e idoneidad de la repuesta emocional). 
3. Funcionamiento interpersonal.  
4. Control de los impulsos.

En el caso de los trastornos frontera o limítrofes este patrón permanece y es inflexible en la vida diaria del sujeto, pero no se puede explicar desde el punto de vista orgánico, ni de adicción a sustancias o medicamentos, ni desde una enfermedad mental, incluso desde ninguna otra afección médica, por eso es que es muy difícil su diagnóstico y tratamiento.


Dentro de los Trastornos de la personalidad del DSM-V y en la subdivisión del Grupo B (Dramático–Emotivos), se encuentra el Trastorno de la personalidad límite 301.83 (F60.3)

Un trastorno limítrofe, borderline o frontera indica que se encuentra en el límite de la normalidad y que en cualquier momento se convertirá en una enfermedad mental, pero no da recursos suficientes para catalogarlo dentro un contexto definido, por lo que, en el caso del Trastorno limítrofe de la Personalidad, se deben interpretar una variedad de manifestaciones que trascienden el afecto, la percepción, la autoimagen y que conducen a acciones mal-adaptativas.

Sánchez (2008) menciona que se pueden hacer estudios de imagenología para detectar disfunciones metabólicas en las áreas del hipocampo, amígdala anterior y las regiones prefrontales, todas ellas donde se genera la memoria emocional y que pueden presentar problemas para asociar la memoria con las experiencias en procesos cognitivos y diferenciarlos, esta condición hace que se responda con frecuencia de forma excesiva ante estímulos menores (similar al estrés postraumático) y con tendencia a la inestabilidad emocional, que repercute en una peor asignación de emociones (similar al trastorno bipolar). Pero, sigue en proceso de investigación.

 El DSM-ÍV junto con el DSM-V lo definen como:
Presencia de un patrón general de inestabilidad en las relaciones, la autoimagen y la afectividad, y una notable impulsividad, que se inicia al principio de la edad adulta y se da en diversos contextos, como lo indican los siguientes items:
1. Esfuerzos frenéticos para evitar un abandono real o imaginado. Nota: No incluir los  comportamientos suicidas o de automutilación que se recogen en el Criterio 5
2. Un patrón de relaciones inestables e intensas caracterizado por la alternancia entre los extremos de idealización y devaluación
3. Alteración de la identidad: autoimagen o sentido de si mismo acusada y persistentemente inestable
4. Impulsividad en al menos dos áreas, que es potencialmente dañina para si mismo (p. ej., gastos, sexo, abuso de sustancias, conducción temeraria, atracones de comida). Nota: No incluir los comportamientos suicidas o de automutilación que se recogen en el Criterio 5
5. Comportamientos, intentos o amenazas suicidas recurrentes, o comportamiento de automutilación
6. Inestabilidad afectiva debida a una notable reactividad del estado de ánimo (p. ej., episodios de intensa disforia, irritabilidad o ansiedad, que suelen durar unas horas y rara vez unos días)
7. Sentimientos crónicos de vacío.
8. Ira inapropiada e intensa o dificultades para controlar la ira (p. ej., muestras frecuentes de mal genio, enfado constante, peleas físicas recurrentes)
9. Ideación paranoide transitoria relacionada con el estrés o síntomas disociativos graves. 

Sánchez (2008) agrega que “muestran un patrón de infravaloración de sí mismos en el momento en el que están a punto de lograr un objetivo, baja autoestima y autoeficacia y con frecuencia abandonan los estudios después de buenos progresos escolares, destruyen una relación conveniente o abandonan la terapia en los momentos de insight.”

Jarne, A. y Talain, A., mencionan otras características: la ansiedad de separación (necesidad de dependencia y  protección), La hiperreactividad intensa afectiva cursa con episodios de horas y a veces días de duración, con dificultad para manejar la ira y la confianza en los demás, dejando un poso de sentimiento crónico de vacío, la variabilidad del estado de ánimo, con amplios períodos de abatimiento, salpicados de momentos de euforia y, más frecuentemente, episodios de irritabilidad, comportamientos autodestructivos (accidentes recurrentes, autolesiones, intentos de suicidio) y hostilidad impulsiva. Es decir, en un estado grave conlleva un índice de mortandad.

Como la inestabilidad es una de sus características, son impredecibles en casos leves y caóticos en casos graves, pero esta misma característica los remite a un estado de fluctuación emocional donde pareciera que mejoran, pero no es así.

Cuando se trata con personas impulsivas, quizá sea necesaria la hospitalización pues, intensifican su irresponsabilidad y capacidad de seducción con conductas bizarras para llamar la atención; de tratarse con personas pasivo-agresivas, el desenlace puede caer desde ser hipocondriacos, caer en depresión profunda hasta que cometan suicidio.

Una característica importante es que son personas, en su mayoría, menores de 40 años y que se tienen datos de  una mejoría significativa a partir de esta edad con terapia, según Roth y Fonagy, 1996; Vaillant y Perry, 1989, mencionados por Jarne, A., Talain, A., ya que con terapia en un tratamiento de 5 años ya se tienen cambios significativos y en uno de 15 años ya no cumplen con los criterios diagnósticos.

Se ha detectado que las crisis se deben a una ansiedad desbordante por la misma incapacidad de relacionarse o a la exigencia de si mismos porque no resuelven sus dificultades y se descompensa su psique creando una respuesta hostil hacia los demás o hacia si mismos, después de esta crisis, que en su mayoría dura unas horas, tienen la capacidad de regresar a su estado habitual.

El modelo psicoanalítico lo maneja como el punto medio entre los inicios de la organización neurótica y psicótica de la personalidad ya que presentan características similares, la diferencia radica en que los que padecen trastorno límite permanecen todo el tiempo en ese estado, aún con las variantes que solamente son tonalidades de los síntomas, mientras que en los psicóticos los síntomas van y vienen en etapas tempranas. El psicoanálisis dicta que el origen radica en una separación caótica de la madre con el niño para que este inicie su autonomía y la construcción de su individualidad. Esta situación genera una ambivalencia del significado de la madre que afecta el “self” del niño y mientras quiere permanecer a su lado donde es protegido, la rechaza para ser si mismo.

Desde el punto de vista cognitivo-conductual padecen de una alteración Emoción vs. Aprendizaje y esta impide que actúen adecuadamente pues no saben actuar socialmente y esto les causa culpa que se traduce en castigo, esta disciplina maneja que puede haber una cuestión fisiológica que se debe encontrar aún.

Por el lado evolutivo, al no tener una relación sana y normal con los progenitores, las demás relaciones carecen de realismo y sus esquemas son de inadaptación y de no saber descifrar la conducta de quienes los rodean por lo que sus inseguridades radican en la falta de información de los otros. Por otro lado, están los padres que sobreprotegen y crea un vínculo poderoso que genera en el niño la incompetencia y la falta de autonomía. Si los padres son extrovertidos e histriónicos y demandan la atención del niño, este genera las conductas compulsivas para satisfacer las demandas de los padres y si no las cumple, viene el sentimiento de castigo y abandono. En el caso de padres que son ambivalentes en los castigos y premiación y nada consistentes en la educación, el niño aprende la irracionalidad e inestabilidad. En caso de agresividad o abuso parental, los niños generan un trastorno límite agresivo y de autocastigo severo.

Para que estos casos se reintegren a las actividades sociales con normalidad, se debe entender que el tratamiento debe ser enfocado a la autoestima, responsabilidad y control, además de fortalecer una identidad propia. Una idea de terapia plana no es aceptable por la misma condición de fluctuación emocional del paciente y al principio se deberá centrar en las conductas maladaptativas que le impiden socializar adecuadamente, esto generará autoconfianza al ver resultados en su entorno y el punto de seguimiento se dará a partir de ese momento. Puede manejarse incluso farmacológicamente en conjunto con un psiquiatra para fomentar el control emocional en la depresión e impulsos adrenalínicos.
           


Conclusiones:

Este padecimiento es uno de los más difíciles de diagnosticar porque al encontrarse en la frontera de la salud y la enfermedad mental, no se tienen claros muchos de los síntomas, sin embargo, los adelantos con que se cuenta hoy en día pueden dar lugar a un diagnóstico adecuado y bajo la tutela de un equipo multidisciplinario, se puede asegurar que el paciente se reintegre a una relación social y consigo mismo adecuada.

Uno de los aspectos principales, y que se ve desde los diferentes puntos de vista de las disciplinas psicológicas, es que el papel de los padres en la educación de los niños es vital para el desarrollo de esta condición, por lo que el tratamiento debe ser integral e implicar a toda la familia para detectar el punto de partida y desandar el camino en conjunto y extinguir las conductas que refuerzan este trastorno.

Puede ser que este trastorno esté enmascarado con otro de mayor importancia como la bulimia, y que ésta sea su consecuencia, por lo que es importante valorar desde el punto de vista afectivo, social y de autocastigo para lograr un adecuado diagnóstico y tratamiento temprano, si se logra, disminuirán los intentos de suicidio, la autodestructividad y los problemas interpersonales de los pacientes y a lo largo de los años solo requerirán de un seguimiento y reforzamiento espaciado.




Referencias:
Asociación Americana de Psiquiatría, Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM 5. Arlington, VA, Asociación Americana de Psiquiatría, 2013.
Asociación Americana de Psiquiatría, Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM 4. Asociación Americana de Psiquiatría, Barcelona (1995).
Jarne, A., Talain, A., Manual de Psicopatología clínica, colección Salud Mental, Heder, España.
Sánchez, E. Pedro, “Psicología clínica”, Manual Moderno, México 2008.

martes, 2 de julio de 2019

¿Alguna vez te sentiste atacado de algún modo por una frase o acto de tu pareja, y reaccionaste exageradamente aunque, si lo piensas bien, no era para tanto?


En ocasiones nuestra mente nos puede llevar de un lugar a otro por conexiones que hemos hecho en el pasado, trayendo al presente los "flashasos" de lo aprendido. Nuestras reacciones son motivadas por ese aprendizaje que interfiere en el presente.

Estos “disparadores automáticos” son los que nos hacen asociar libremente unos conceptos con otros y REACCIONAR de maneras exageradas hiriendo a los que nos aman.
Una estrategia que puede funcionar es:
1.    Identificar los disparadores: Todo lo que nos hace reaccionar de manera incorrecta, existen disparadores directos, indirectos, externos, internos, etc.
2.    Una vez identificados anotarlos junto con las reacciones físicas (dolor de estómago, tensión en las manos, etc.,) y las conductuales como alzar la voz poco a poco
3.    Identificar que situación parecida hubo en el pasado… relaciones anteriores, situaciones con amigos, compañeros de trabajo, familiares, etc.
4.    Comenzar a educar el cambio con pequeños detalles, como detectar las reacciones fisiológicas que preceden ala reacción y salirse a caminar o ir a tomar un poco de agua, ir al baño, etc.
5.    Reconocer que no es la misma situación ni los mismos actores
6.    Regresar a la situación

CON PSICOTERAPIA APRENDEMOS CUÁLES SON NUESTROS DISPARADORES Y APRENDEMOS A SALIR DE CÍRCULOS VICIOSOS DE COMPORTAMIENTO


martes, 25 de junio de 2019


“Percepción y conflictos de pareja”

         No existe un punto de partida ni de conjunción para definir la percepción de un hecho desde el punto de vista de varios individuos, la diferencia es tal, como tantos seres presencien el hecho. Se sabe que en el momento de recibir un estímulo sensorial externo o un estímulo interno, se llevan a cabo procesos en nuestra mente que nos llevan a traer y llevar experiencias, cultura, educación, creencias y recuerdos a través de nuestro pensamiento simbólico para entender al mundo por medio de un significado.
  • Procesos cognitivos. En estos procesos se integran todas las conductas con las que damos sentido y significado a todo lo que nos rodea, a nuestros propios estados internos (emociones) y a las reacciones que tenemos ante cualquier estímulo (interno o externo). 
  • Los procesos cognitivos tienen como fin el conocimiento del mundo y de nosotros mismos, estos procesos se basan en la experiencia previa. 
  • Dentro de estos procesos se incluye la percepción, la memoria, el aprendizaje, el pensamiento, la inteligencia, la comunicación y el lenguaje.



 Entre todo esta información que se maneja en el cerebro, un elemnto importante es la DISCRIMINACIÓN DE LA INFORMACIÓN, así, lo que no nos es significativo no se acumula, quizá esto nos sea de utilidad para adaptarnos al medio donde nos encontremos y utilizar momentáneamente esas referencias. Por el contrario, aquellos momentos que si nos son significativos marcan una tendencia de los planos de significación de nuestro entorno y en las respuestas que manifestamos ante los estímulos.

Esta situación no es inamobible y de algún modo, al adquirir más conocimiento a través de los sentidos, sumamos experiencia cognoscitiva que nos permite moldear los estándares individuales, al grado de hacerlos personalizados y únicos.

En este blog pondré varios ejemplos sobre la polaridad de la percepción y cómo es que ésta domina nuestras respuestas a los estímulos del medio y que no son necesariamente iguales. 



De Jedi’s y Sith’s

         En el 2015 estuvo muy de moda, por su reaparición en la pantalla, la saga de Star Wars y por todos lados hacen chistes o se escucha la Marcha Imperial y el característico sonido de la respiración de Darth Vader. Tomé el último avance de la nueva película y lo vi junto con mis hijos, Las reacciones fueron las siguientes:
         Mi hijo de 17 años en ese entonces, comenzó a llorar en silencio mientras veía atento el video, temblaba de la emoción, hay una escena donde sale el casco de Darth Vader muy maltratado y tirado en el piso, ahí suspiró, pero en la escena donde salen Han Solo con Chewbaca diciendo “Chewi, estamos en casa”, el llanto silencioso se transformó en algo muy intenso y convulsivo, comenzó a brincar y me quitó el teléfono para ver el video cerca de 10 veces seguidas mientras seguía llorando.
         Recuerdo que me decía, ¡No puede ser! ¡Mi infancia regresó! ¡Qué recuerdos! Y prácticamente no podía decir más por la emoción.
         Mi hija de 24 años sonreía, en la escena del casco se tapó a boca haciendo una mueca como de sufrimiento al recordar la escena de la muerte de Anakin y en la escena final me mostró que su piel se le erizó. Tranquila, comentó que esperaba que no fuera un refrito más y que se veía padre el corto. No hizo más comentarios y regresó a su recámara.
         Analizando la situación desde la perspectiva individual: 
  • Mi hijo tiene un apego muy fuerte con su padre y ver estas películas es un retorno a la experiencia grata de estar con él, es el punto de encuentro con su padre pues comparten el gusto desmedido por la cultura Jedi. 
  • Mi hija, comparte otros temas con su padre y a pesar de haber vivido lo mismo que su hermano, la necesidad del apego parental no es tanto, ella es muy independiente, así que su reacción fue menos emotiva.


Sobre perros y gatos

         El contacto inesperado con el pelo de un perro o de un gato, tiene varios efectos en la gente. Por ejemplo, en una casa hay dos gatos y pernoctan varias personas, entre ellos una adolescente y un adulto :
          Caso 1.   Adolescente de 12 años, a quien le gustan los animales y duerme con  sus mascotas, cuando siente en su pie desnudo el pelo de un gato siente seguridad y confianza, duerme en paz.
         Caso 2.    Adulto que no le gustan los animales y que nunca ha tenido una mascota, siente en su pie el pelo de un gato en la noche, grita y se levanta asustado.

Analizando el contexto desde la perspectiva de cada uno, sus experiencias les hablan desde la confianza en el animal, es decir, que no los va a morder o a lastimar, la adolescente que está acostumbrada desde chiquita a tener animales en su casa sabe que no pasa nada.
El adulto que nunca ha tenido mascotas y mucho menos dormido con animales, siente que son una amenaza para su pie y junto con el pelo se imaginó dientes y garras atacándolo, mucha sangre y dolor.


Manzanas y bellas durmientes

         Un ejemplo que Melgarejo (1994) describe me parece digno de citar:
          “Si una vivencia que tiene un contexto definido puede llegar a ser ubicada simultáneamente en diferentes planos de realidad, por la naturaleza del pensamiento simbólico involucrado en la formulación de significados, con mayor razón una vivencia sin contexto. Por ejemplo, si a un grupo de personas se les dice la categoría “manzana”, habrá quienes evoquen una fruta de forma característica y de color rojo, tal vez plasmada en un papel; otras personas pueden imaginarla con hojas en un extremo o colgada de un árbol; alguien más puede pensar en esa fruta, preferentemente roja, sobre un escritorio de un salón de clases; algún otro imaginará una deliciosa manzana mordida por una bella joven que cae en un profundo sueño; habrá quien piense en una manzana de colores y computadoras. Así pues, un término dicho en abstracto puede evocar diferentes experiencias, no necesariamente ajenas entre sí, e involucrar distintos planos de elaboración conceptual y simbólica del mismo evento, porque en la realidad social la cosmovisión está constituida por la integración de sistemas de categorías de diferentes niveles en constante interacción”.
 
Religión

         La cultura y religión combinados, influyen en el modo de ver las cosas:
  • Una persona que es cristiana y es muy apegada a sus creencias, entra en la  habitación de su amiga, que es wicca y se encuentra con un altar donde hay un caldero, velas, un athame (daga ceremonial), incienso, sal, agua y un pentagrama, sale con el rostro pálido y balbuceando algo parecido a “tienes un cuchillo en tu cuarto y cosas de bruja y yo soy cristiana, no puedo con esto”, toma sus cosas y sale de la casa.
  • Otra persona, que fue sacerdote y ahora se dedica a leer mucho y dar clases, entra en la misma habitación y no tiene reacción alguna.

 La cultura, religión o ideología hace que interpretemos el medio a través de lo que hemos aprendido de otros desde la infancia, en este caso a pesar de tener una cultura religiosa estrecha, uno pudo tener una visión más abierta ante las expresiones religiosas de los otros, quizá la lectura o el dar clases abrió su visión, mientras que la chica considera que no es adecuado rodearse de elementos diferentes a su religión porque así se lo han enseñado desde pequeña.


Conclusiones:

         Una de las principales causas de los desacuerdos se debe a la PERCEPCIÓN, cada quien siente que lo que piensa:
  • Es el deber ser de las cosas
  • Todos ven las cosas o situaciones igual a mi
  • ¿Pero si es lo normal!... 
  • ¡Es obvio!

Pro pocas veces nos damos a la tarea de preguntarle al otro ¿Y tu... qué ves/sientes/piensas? 

¿Cómo usar a nuestro favor la diferencia de percepciones? Al observar que “no todos piensan como yo”, nos abrimos al entendimiento del otro y podemos RESOLVER los conflictos desde el GANAR-GANAR. 

Pero lo más importante y el punto central, es que ya tomando conciencia del proceso cognitivo de las percepciones, podemos evitar hacer juicios antes de escuchar o entender el porqué de cierta conducta, en el entendido de que:
  1. Todo tiene que ver con la historia personal del otro y no de la nuestra. 
  2. Todo juicio se hace desde el yo, es por esto que es necesario abrir nuestro entendimiento
  3. La información que el otro nos da es primordial para entender su punto de vista
  4. Preguntar... siempre preguntar ¿Y tu... que ves? 



Referencias:

jueves, 20 de junio de 2019


LOS CONFLICTOS


        Dicen los que saben (Vinyamata, E.) que los conflictos son una parte natural de la vida misma. Todas las personas, de todas las edades, de todas las razas, religiones, preferencias sexuales, clases sociales… vivirán conflictos con ellos mismos y con otras personas, es inevitable y hay que aprender a vivir con eso.

“Los conflictos representan crecimiento y desarrollo si aprendemos a convivir positivamente con ellos, a gestionarlos, a resolverlos. Si el conflicto nos supera, nos domina y no acertamos a saber qué significa y cómo manejarlo, nosotros mismos nos transformamos en generadores de violencia y destrucción.”


Según mi experiencia, Sí se puede prevenir un conflicto mediante acciones unilaterales que eviten que surja cuando es inevitable, y por el otro lado, también depende de uno (de mi mismo) el transformarlos, evitar su escalada o extinguirlos.

Creo firmemente que “para pelear se necesitan dos”, así que si de un lado existe consciencia de la situación y una actitud conciliadora es poco probable que surjan, claro, no hay persona perfecta y seguramente también el conciliador se convertirá en brasa que inicie incendios alguna vez.

Una de las cosas que considero apoya en la extinción y la prevención de los conflictos es la psicoeducación. Una persona que ha tomado psicoterapia cuenta con herramientas como asertividad, co-visión, control emocional, etc., mientras que una persona que no ha tomado psicoterapia carece de elementos para evitar la confrontación y tratar de llegar a acuerdos. Esto lo veo con mis pacientes, cuando se van a vivir la vida después de trabajar en si mismos los elementos que mencioné, me reportan que transcurren sus vidas con mucho menos tensión emocional ¡porque ya no pelean tanto!, y no solo con sus relaciones interpersonales, sino con ellos mismos… han logrado reconciliarse con sus extremos internos.

“El primer paso resulta imprescindible para poder entender el uso de las técnicas y métodos. Los conflictos, muchas veces se resuelven modificando su planteamiento, entendiéndose simplemente.”


Cuesta trabajo, mucho, porque históricamente los mexicanos tenemos una manera de pensar que nos "obliga" a ser sumisos con la autoridad (que normalmente abusa), situación que nos genera frustración y que desquitamos con el subordinado, generando conflictos de 360°, les recomiendo que lean el siguiente articulo: https://letrasdelnorte.wordpress.com/2012/08/24/el-mexicano-y-su-sindrome-de-conquistado-y-chingado/

Muchas gracias por su lectura y buen pre-viernes!!!!



miércoles, 19 de junio de 2019

Cómo impacta la fibromialgia en la vida de los pacientes


¿Cómo impacta la fibromialgia en la vida de las y los pacientes y en sus relaciones interpersonales -familia, amigos, trabajo?


El impacto familiar va de la mano con las relaciones interpersonales que se merman significativamente, esto genera la falta del grupo de apoyo primario, criticas constantes, violencia intrafamiliar, etc., Las relaciones se desgastan al grado de terminar en divorcios. Salen poco porque se sienten mal, pierden roce social y poco a poco se van quedando solos.

Existe un impacto económico también, normalmente son pacientes que van de especialista en especialista (en el mejor de los casos, normalmente es de médico general al yerbero) buscando un Dx porque, por lo menos en México, algunos médicos aún creen que la fibromialgia no existe y que son paciente con trastornos somatomorfos como la hipocondría. Gastan en analgésicos que poco les sirven o en los Tx que les dan los médicos que no saben que tienen o en remedios caseros o en “terapias alternativas” que no les ayudan. El ausentismo laboral “injustificado” ya que no es una enfermedad registrada aún en los Seguros de Gastos Médicos, ni el sistema de salud pública y esto merma la economía familiar.

Por todo lo anterior, el impacto psicológico tiende a ser profundo y negativo, son pacientes incomprendidos, solitarios y tendientes a la depresión. El Self se trastoca pues llegan a dudar de si mismas al escuchar todo el tiempo cosas como: otra vez con tus cosas, ya no sabes que inventar, no tienes nada, lo tuyo es psicológico, etc., el grado de ansiedad que manejan incrementan sus síntomas pues, al no saber que les pasa, se llenan de pensamientos catastróficos sobre su condición, no lo pueden platicar con nadie, porque… el dolor y el cansancio son subjetivos, no hay un síntoma visual o medible tangiblemente.

Lic. Denise Monti
Psicoterapeuta